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Increíble "sexto sentido eléctrico" descubierto en abejas y abejorros ...

 

Las abejas y los abejorros tienen una especie de "sexto sentido", un sentido previamente desconocido, que les permite comprender desde la distancia si una flor ha sido visitada recientemente por otro insecto.

El profesor Daniel Robert, un experto en comportamiento animal de la Universidad de Bristol, coordinó el estudio. Según Robert, los abejorros y las abejas pueden percibir campos electrostáticos muy débiles que se crean cerca de las flores. Este campo eléctrico es perceptible por el animal, sin que éste toque la flor. De esta manera sabe si la flor misma ya ha sido tocada por otros insectos en los últimos segundos o incluso minutos.

Es un ejemplo de electro-recepción en el aire, un sentido que también se ha encontrado en algunos peces, incluidos tiburones y rayas. Incluso este último, de hecho, puede detectar pequeños campos eléctricos creados por otros animales marinos dentro del agua.

Además, los científicos han descubierto en el pasado que algunos mamíferos acuáticos, como los ornitorrincos y los delfines, utilizan estos mismos campos eléctricos para maximizar la caza de presas.

 

Como se explica en la nota de prensa publicada en la web de la Universidad Inglesa, ya se conocía que las abejas tienden a desarrollar una carga electrostática cuando vuelan en el aire al perder electrones, pérdida provocada por el roce del cuerpo contra la zona. Por lo tanto, se crea una carga eléctrica positiva en el cuerpo del animal. Es el mismo efecto que cuando frotas un globo inflable contra un suéter, excepto que la carga creada por las abejas es 10,000 veces más débil.

En cambio, las flores están cargadas negativamente ya que toman electrones del suelo. Por lo tanto, el polen cargado negativamente tiende a adherirse más eficazmente a la abeja o abejorro cargados positivamente precisamente porque las cargas opuestas se atraen entre sí.

 

Sin embargo, el profesor Robert, junto con sus colegas, quería saber si había algo más en esta interacción especial. Por lo tanto, los investigadores insertaron un electrodo en una flor y encontraron que hay una pequeña corriente que fluye en la planta cada vez que el insecto está cerca de ella en el aire. La flor y la abeja, al tener cargas opuestas, generan un pequeño campo electrostático entre ellas.

Luego, al realizar un experimento con abejorros, los investigadores descubrieron que podían sentir este campo eléctrico y averiguar si estaba asociado con una recompensa por menos. A través de esta pequeña carga eléctrica creada previamente por otros insectos, abejas y abejorros pudieron identificar las probabilidades de mayor presencia de polen en la flor.

Estos campos eléctricos son detectados por abejas y abejorros a través de los diminutos pelos de sus cuerpos que comienzan a moverse en presencia de campos eléctricos débiles. Estos pelos cuentan con nervios muy sensibles en la base que pueden detectar movimientos muy pequeños, tan pequeños como siete nanómetros, causados por el campo eléctrico débil.

 

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