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Fortalecer el sistema inmunológico sin recurrir a fármacos: los antibióticos naturales ...

 

Para fortalecer nuestro sistema inmunológico no siempre es necesario recurrir a suplementos y medicamentos. La madre naturaleza nos ofrece antibióticos naturales que pueden resultar preciosos aliados para nuestra salud y no tener efectos secundarios. Entre estos encontramos verduras, verduras, frutas y hierbas aromáticas. Averigüemos cuáles son los alimentos más potentes para estimular las defensas inmunológicas:

 

  • Ajo. Rico en vitaminas y minerales, es uno de los antibióticos naturales más antiguos. Tiene el poder de hacer que la sangre sea más fluida y actúa como descongestionante en caso de gripe. Además, actúa como regulador de la presión arterial y sirve para combatir los radicales libres.
  •  Té verde. El té verde es más que una bebida. Las poblaciones orientales lo consideran una verdadera medicina y a lo largo de los siglos la ciencia lo ha confirmado. Este té es un antibacteriano natural, capaz de contrarrestar la acción de las bacterias presentes en la cavidad bucal. De las hojas de té verde se obtiene un polifenol particular, capaz de actuar de forma sinérgica con antibióticos en el tratamiento de bacterias como Sreptococcus y en infecciones por Escherichia coli. Además, es muy rico en antioxidantes que ayudan a frenar el envejecimiento celular.
  • Limón. El limón es conocido por todos por su extraordinario poder antibiótico y desinfectante. Contiene una gran cantidad de ácido cítrico, sustancia fundamental para el recambio energético de las células. Puede ser un aliado contra los dolores de garganta, en combinación con la miel. Además, el jugo de limón tiene una función antibacteriana (también en la conservación de alimentos) y antioxidante.
  • Vinagre de manzana. Si se toma en pequeñas dosis, protege nuestro organismo con una acción antibiótica y antiséptica. También puede ser muy útil para mantener a raya el colesterol.
  • Repollo. Este alimento tiene numerosas propiedades beneficiosas para nuestra salud: es rico en vitaminas, ácido fólico, sales minerales y fibra. Tiene una función antioxidante, por lo tanto antitumoral, y cuenta con un bajo aporte calórico. Además, protege el sistema cardiovascular regulando la presión arterial y el colesterol.
  • Jengibre. Muy apreciado por su poder antiinflamatorio y digestivo, también es uno de los "medicamentos naturales" más utilizados para calmar las náuseas. Es particularmente útil cuando tiene gripe y en presencia de artritis reumatoide. Según una investigación realizada por la Universidad de Copenhague, la acción antiinflamatoria del jengibre, en muchos casos, sería incluso más poderosa que la de fármacos más habituales como el ibuprofeno.

 

 

  • Miel Cruda Eco : Desde la antigüedad, la miel se consideraba una medicina. Los egipcios lo usaban para tratar trastornos digestivos y como ungüentos para heridas, mientras que los romanos lo usaban principalmente para prevenir infecciones. Gracias a una enzima que libera peróxido de hidrógeno, tiene un poder antibiótico y antiinflamatorio. Elimina toxinas de la sangre y regula el funcionamiento del hígado. Una cucharadita cada mañana ayuda a desinfectar el tracto respiratorio y prevenir estados de gripe. Por supuesto, para que los enzimas sea efectivos tiene que ser miel cruda sin pasteurizar (posiblemente ecológica, ósea certificada sin sustancias químicas ni pesticidas) 
  • Equinácea : Es una hierba perenne, conocida por sus propiedades antibacterianas y su capacidad para fortalecer el sistema inmunológico. De hecho, es muy común encontrarlo en varios suplementos. Su uso, en forma de infusión, decocción o complemento natural, es muy útil para prevenir resfriados y tratar bronquitis, sinusitis, infecciones respiratorias y algunos tipos de infecciones como las del tracto urinario.
  • Cebolla. La cebolla es conocida por sus poderosas propiedades antibacterianas y sería mejor comerla cruda para mantenerla entera. Además, contiene vitaminas, calcio, magnesio y hierro y puede ser un excelente aliado para combatir la retención de agua o para combatir infecciones bacterianas de riñón y vejiga. También se utiliza en el tratamiento de resfriados y gripe.
  • Orégano. Puede considerarse un excelente antibacteriano y antifúngico. En particular, sus sustancias parecen inhibir el crecimiento de dos bacterias, a menudo asociadas con infecciones de la piel: Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus aureus.
  • Fermentos. Estos pequeños microorganismos son muy útiles para preservar la flora beneficiosa de nuestro intestino. Y un intestino equilibrado es esencial para el bienestar general del cuerpo. ¿Dónde encontrarlos? En chucrut, kéfir, pepinos y yogures probióticos.
  • Menta. La menta es conocida por su función de contrarrestar bacterias, virus y hongos. Sus aplicaciones se dan principalmente en forma de aceites esenciales, infusiones y preparaciones a base de hierbas. Es útil contra resfriados, picaduras de insectos, congestión nasal, colitis, dolor de estómago, náuseas y fiebre. El aceite esencial de menta contiene mentol, una sustancia que ayuda a relajar el tracto intestinal.
  • Romero. Además de tener un olor embriagador, esta planta aromática es una de las más comunes con propiedades antibacterianas. Su aceite esencial se encuentra entre los antibióticos naturales más potentes. Es especialmente adecuado para el tratamiento de los resfriados y se puede usar fresco o seco como condimento incluso todos los días. Además, según los estudios científicos más recientes, el romero también juega un papel importante en la memoria.

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