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La importancia de alcalinizar la sangre: como y porque nos beneficiamos...

¿Alcalinizar la sangre con alimentos «alcalinos»?

Hoy te contamos cómo, a través de una dieta sana, alcalinizarás y mejorarás la calidad de la sangre, alimento de nuestro bendito ecosistema.

A día de hoy hay muchos estudios científicos que confirma cómo mantener tu cuerpo alcalino.

Todo en la vida es un equilibrio, y cuando rompemos este fundamental equilibrio nos enfermamos.

 

Los términos ácido o alcalino aluden a la forma de clasificar la reacción química de cualquier elemento.

 

 

Éstos se miden por una escala llamada PH (Potencial de Hidrógeno) que va desde el 0, que sería máximo ácido, al 14 o extremadamente alcalino. En el centro (7) situamos la neutralidad.

La sangre suele tener un pH entre 7,33 y 7,44 (valores presentes en sangre arterial). Sus variaciones más allá de esos valores son condiciones que deben corregirse pronto (alcalosis, cuando el pH es demasiado básico, y acidosis, cuando el pH es demasiado ácido).

 

 

Cuando nuestro cuerpo absorbe cualquier sustancia, el PH de las enzimas de nuestro organismo varía según el PH del elemento con el que entramos en contacto. Si no se vuelve a estabilizar, estas variaciones pueden modificar ciertos procesos fisiológicos.

 

El pH del organismo es el barómetro que nos permite medir este grado de equilibrio y que nos indica si un cuerpo está sano o enfermo, según su grado de acidez o alcalinidad.

 

Nuevos estudios están demostrando la importancia de mantener un organismo ligeramente alcalino para prevenir enfermedades tan severas y comunes como las alergias, enfermedades autoinmunes e incluso el cáncer.

 

 

¿Recuerdas las tiras para medir el pH que usaste en las clases de química del instituto? En la escala del pH, 14 es totalmente alcalino, 7 es neutro y entre 0 y 6 ácido. Aunque no todas las fluidos de nuestro cuerpo tienen el mismo grado de pH para mantener su equilibrio, la sangre siempre debe permanecer en un pH ligeramente alcalino de entre 7,3-7, de lo contrario las células enfermarían. Es por ello que nuestro organismo va hacer lo imposible para mantener este balance.

 

Hay personas que se sienten mal permanentemente, les cuesta perder peso o tienen la famosa “mala salud de hierro” o cosas por el estilo. Quizá deban buscar en su PH la causa de sus males:  ¡A las bacterias, hongos, virus y otros invasores biológicos les encantan los entornos ácidos!

 

Está demostrado que, si consumes muchos alimentos acidificantes, la sangre no puede cumplir plenamente su importante misión. En lugar de ayudar a las células a realizar los intercambios biológicos de respiración y excreción de toxinas, quitará de los huesos y tejidos todo el calcio (alcalinizante) que necesite para poder cumplir su fundamental función.

 

Esta pérdida de calcio nos lleva directamente a la desmineralización de huesos, articulaciones, cabello frágil y quebradizo y lesiones en vías respiratorias.

 

Todas las células que componen nuestro organismo necesitan alimentarse, eliminar residuos y renovarse constantemente.

En este sentido, la sangre cumple dos funciones vitales:

 

  • Llevar a todas las células el oxígeno y los nutrientes que necesitan
  • Retirar de ellas los residuos tóxicos y ácidos que se producen como resultado del metabolismo de dichos nutrientes

Estos residuos tóxicos son evacuados del organismo a través de las vías naturales de eliminación (riñones, intestinos, piel y pulmones). Por lo tanto es imprescindible mantener limpios nuestros “filtros” naturales, ya que si se obstruyen empiezan a surgir problemas.

 

Cuando un filtro no está limpio y consecuentemente no puede eliminar los deshechos tóxicos, como por ejemplo el ácido úrico, nuestro cuerpo comenzará una batalla para evitar que dichos residuos ácido vayan a parar al torrente sanguíneo y varíen el pH de la sangre.

 

El mecanismo de “supervivencia” que primero activa el organismo es el de sacar calcio de los huesos e inyectarlo en la sangre para neutralizar de nuevo el pH, pues el calcio es uno de los minerales más alcalinizantes que tenemos en el cuerpo.

 

 

Esto no tendría que suponer un problema si ocurre de vez en cuando ya que el organismo está preparado para ello. Pero si se convierte en un estado habitual que se alarga en el tiempo, nos va a conducir a graves problemas de salud, como la descalcificación ósea y osteoporosis.

 

Cuando nuestro cuerpo no se mantiene en un estado ligeramente alcalino podemos llegar a sufrir una afección llamada acidosis.

 

LOS SÍNTOMAS MÁS COMUNES DE LA ACIDOSIS SON :

  • Afecciones cardiovasculares
  • Aumento de peso, obesidad, y diabetes
  • Exceso de carga en los riñones y formación de cálculos
  • Desgaste y pérdida de masa muscular
  • Inmunodeficiencias
  • Desequilibrios hormonales
  • Envejecimiento prematuro
  • Dolor de articulaciones, dolor muscular y gota
  • Falta de energía y fatiga crónica
  • Digestiones lentas
  • Hongos, infecciones y virus
  • Osteoporosis
  • Tristeza, tendencia a la depresión, nerviosismo e irritabilidad
  • Saliva ácida, encías inflamadas y sensibles, alta irritación de las amígdalas y faringitis.
  • Caries

 

Aunque la alimentación no lo es todo a la hora de evitar que nuestro organismo se vuelva demasiado ácido, sí que juega un papel clave. Hay alimentos que jugarán en nuestra contra y alimentos que contribuirán a que nuestro cuerpo se mantenga en un estado más alcalino.

 

ALIMENTOS ÁCIDOS :

 

Por lo general resultan acidificantes aquellos alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares y harinas refinadas y proteínas. Sobre todo los alimentos de origen animal, como las carnes o lácteos y los productos procesados e industrializados.

También hay que añadir que estudios científicos confirman que una respiración completa, larga y profunda alcalinizará la sangre (dando más resistencia al organismo) y una respiración superficial y corta la acidificará. La alcalinización de la sangre viene dada por la cantidad de oxígeno que hay en sangre.

 

 

Una buena mecánica respiratoria es el secreto para alcalinizar la sangre gracias a una óptima tasa de oxígeno

La respiración es una de las funciones más significativas del organismos.

En la antigüedad se investigó ampliamente los efectos de la respiración en los diversos sistemas del organismo humano. Se otorgó una gran importancia a la aportación de oxígeno del hálito vital para la salud física, psicoemocional y espiritual...

como las artes marciales y prácticas orientales.

 

El mal hábito respiratorio es uno de los factores que más baja el pH. Una mala respiración acidifica y una buena respiración alcaliniza. Cuanto más profundo se respire, más oxígeno habrá en sangre y más fácilmente se removerán los ácidos ya que el oxígeno elimina el dióxido de carbono de los tejidos y fluidos, alcalinizando la sangre

Hay diferentes vías para mantener el organismo en un nivel de pH apropiado, las dos más importantes son la respiración y la alimentación que alcaliniza la sangre. Otros factores que alcalinizan la sangre son el ejercicio físico, los pensamientos teñidos de sentimientos saludables, etc.

 

El oxígeno da vida. Es un nutriente saludable, un comburente indispensable para el metabolismo celular. Un catalizador reactivo necesario para la combustión de los elementos en la célula produciendo óxido-reducción. Los alimentos son el carburante o combustible y el oxígeno es el comburente, la combustión engendra la vida. En la combustión se origina dióxido de carbono, un residuo tóxico que tiende a acidificar la sangre. Los alimentos son como el carbón que metemos a la caldera que junto con el oxígeno arde produciendo calor y dejando residuos, escorias que hay que sacar para dejar limpia la caldera.

 

El oxígeno, junto con los nutrientes, engendra vida en el organismo, es la fuerza generatriz de la existencia, sin él, la vida desaparece. Cada célula del cuerpo humano es como un atanor, es decir, un espacio alquímico en donde el oxígeno es el catalizador transmutando los nutrientes. Es la piedra

 

Respiraciones completas, largas y profundas.

La respiración es un asunto de diferencia de presiones, para ello la mecánica respiratoria tiene que estar libre de bloqueos. 

Al entrar el aire en los pulmones se produce un aumento de presión en los alvéolos pulmonares, lo que da lugar al intercambio de gases en el cual el oxígeno pasa al torrente sanguíneo hacia el corazón y éste la distribuye a todas las células del cuerpo

El dióxido de carbono, resultado de la combustión, retorna a través del torrente sanguíneo al corazón, donde es bombeado por éste hasta los capilares de la corteza de los alvéolos pulmonares, expulsando el dióxido de carbono al exterior.

 

Si nuestra respiración es natural y profunda, la presión en los alvéolos será elevada y se difundirá una gran cantidad de oxígeno de los alvéolos al sistema sanguíneo. Si a esta respiración le añadimos la capacidad de «saborear» cada inspiración y espiración que hacemos, entraremos en un estado de expansión lleno de beneficios, entre otros: revitalización del organismo por el oxígeno y el prana y un aumento de serenidad psicoemocional en donde el estado de conciencia plena se hace más presente.

Hay muchos remedios y recetas caseras con agua, bicarbonato de sodio, limón 🍋 ... también vinagre 🍏 de manzana. 🍎 Todas ellas rápidas, baratas y fáciles.

Ahora ya lo sabes... cuidate con mínimo esfuerzo!

 

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